16 de noviembre de 2007

mear la tasa

Lo he intentado todo: en semi cuclillas, en línea recta, en curva gauseana... pero tristemente toda experiencia termina por las invariables gotas rebeldes que manchan la tasa del baño (ver el piso, el bote de basura). Y luego vienen las quejas, los disgustos, las peleas, sobre todo cuando el baño es compartido entre ambos sexos, o cuando la necesidad, lleva a la sentada igualdad entre dichos sexos. He encontrado que la única estrategia favorable a la pulcridad del acto implica el hecho de sentarse en la tasa, por "europizarme" dirían los mexicanos que guardan la tradición: chela en una mano e incluso, cuando es el caso, cigarro en la otra y nada que sostenga el desague (con diéresis). Eso si, sentarse para mear, sólo en casas, y en los baños limpios que en la medida éstas puedan procurarnos. Por cierto... ¿tasa o taza?