2 de diciembre de 2007

Yo me bajo en Taxqueña, yo me quedo en Coyoacán

Súbale Súbale!
Depart 14.30 avec destination final Fernández Leal.
Me quedo sólo si sueño esta noche con italianas en la playa.
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Último domingo en Madrid. El reloj marca las 7 de la mañana. Llego a casa. Hace unas horas, no muchas, regalé mis guantes de clochard y a cambio me adjetivaron de casanova. También me dieron unos besos de puta madre, como hacía tiempo. Se llamaba María Pilar. Había dado diez y nueve vueltas al sol y un oso le sujetaba el cabello. Le canté Una furtiva lacrima y luego nos despedimos à la bouche du metro, station Gran Vía.

Un giorni prima, mio fratelo, sua novia e qui la sua serviletta, on est allés bouffer chez los Jiménez (¿o son Giménez?). Montse, la hija, tiene ojos azurados que te cagas. Trece o catorce años atrás me envío a México un disco de Jarabe de Palo y una foto en un lago. Ella lo ha olvidado, yo todavía puedo cantar Depende.
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Entre el Sobao Pasiego cantábrico (Los de la caja con moño rojo, Corte Inglés, p.657) y la Sobrasada mallorquina, aunque poco tengan que ver, uno sería capaz de bajarse en Atocha, de quedarse en Madrí.
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Hace un año y un día me crucé con Ghislaine en Montmartre. Hace un año Ghislaine me habló de la enfermedad de su padre, pagó el Kebab por la Goutte d'Or y al salir escupió y pateó un chicle de manera magna. Hace trescientos sesenta y cuatro días pensaba que me estaba enamorando. Hace trescientos sesenta y tres días...
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Claudia: ojalá puedas prenderle fuego a Madrid. Te quedan algunos días.
Buen film nos vimos hoy, n'est pas?... italiano para variar en mi menú de la semana
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Es lunes, son la una treinta y nueve de la mañana.
Atención, vida agitada, al bajar tenga cuidado para no meter la pata entre corazón y cabeza.

1 comentario:

Claudia Cabrera Espinosa dijo...

Guapo, las ciudades para quemar nunca se acaban
mucha suerte con aquello, y con esto y con lo otro
tu va me manquer
un abrazote